La respuesta de José María Mazón


José María Mazón Ramos

José María Mazón Ramos es ingeniero de caminos y funcionario del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado y del Cuerpo Superior de Tecnologías de la Información y Comunicaciones. Ha sido profesor universitario en la Universidad de Cantabria en las disciplinas de bioestadística en la Facultad de Medicina y de cálculo en la Escuela Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Ha sido consejero de Obras Públicas de la Comunidad de Cantabria y hasta 2023 Diputado por esta Comunidad Autónoma en el Congresos Nacional de los Diputados.

16/09/2024

¿Qué se puede esperar a corto, medio y largo plazo de la interacción de la denominada inteligencia artificial con la inteligencia humana?


Últimamente está de moda hablar de inteligencia artificial y sin duda hay un abuso del concepto al emplearlo para muchas cosas que hasta ahora era simplemente el uso de la informática.

Por eso, una cuestión previa consiste en distinguir valorar si lo que hoy llamamos inteligencia artificial es realmente un factor nuevo dentro del mundo de la informática.

Hace años se hablaba de algo parecido, que se denominaba sistemas expertos. En mi experiencia personal, tuve la oportunidad de conocer algo de esto cuando durante unos años fui profesor responsable de la asignatura Bioestadística en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria.

Recuerdo un sistema experto diseñado por el profesor Enrique Castillo y el Dr. Ángel Naranjo, que fue su tesis doctoral, de diagnóstico por ordenador.

En realidad, y sin ánimo de entrar en detalles técnicos, el sistema experto se basaba en la Teoría de la Probabilidad y fundamentalmente en el Teorema de Bayes, que trata de la probabilidad condicionada.

En el fondo, los médicos cuando diagnostican una enfermedad, también lo realizan con una determinada probabilidad que se basa en las experiencias anteriores, en el número de casos similares que han visto.

 Dejando de lado, en este caso, el llamado ojo clínico, a mí me gustaba decir que el sistema experto era mejor que un médico malo, pero que difícilmente podría sustituir a un médico bueno.

Simplificadamente, el sistema experto diseñado se basaba en ir incorporando casos clínicos a una base de datos, donde se iban anotando los síntomas de los enfermos y el resultado final de los diagnósticos.

Una base de datos de muchos miles de casos es más potente, probablemente, que la gran mayoría de los médicos por muy buena memoria que tengan, que finalmente diagnostican con una determinada probabilidad, casi nunca con una seguridad absoluta.

 La informática, en lo que realmente supera a la mente humana es en la cantidad de datos que puede albergar un ordenador y en la velocidad de procesamiento de estos datos.

Pero hasta hoy o hasta lo que todavía algunos denominan inteligencia artificial, todo tenía que estar perfectamente programado de antemano por una mente humana. Sin embargo, lo que realmente diferencia la inteligencia artificial de la programación clásica es la propia capacidad de aprender de los distintos programas que diseña.

En todo caso, siempre hay que diferenciar que cuando se toman decisiones y también en la informática cuando se sacan consecuencias de algo programado puede ser de dos maneras: una cuando la lógica te lleva a una conclusión definitiva o cuando simplemente la conclusión se establece con una determinada probabilidad. Una aplicación informática, en este último caso, utiliza una potente disciplina como es la Estadística, con todo el aparato matemático que está inmerso en ella.

La Estadística y la Informática tienen una historia, relativamente reciente, muy importante que le debe mucho a la Medicina. De hecho, los primeros programas informáticos populares de Estadística fueron diseñados inicialmente para cuestiones médicas: el famoso BMDP (BioMeDical Program) o el SPSS (Software de IBM-Statistical Package for Social Sciences).

Ahora, probablemente estemos en un punto de inflexión, en que la inteligencia artificial con toda seguridad va a ahorrar mucho tiempo en cuestiones “menores” desde el punto de vista informático, pero donde realmente ha experimentado un avance espectacular es en cuestiones de lenguaje, lo que incluye las traducciones a cualquier idioma y en la redacción de textos que pueden depurarse en una secuencia o intercambio de instrucciones realmente novedoso.

En esta línea, otro aspecto interesantísimo es la función tutorial, pues permite una interacción progresiva, equivalente a un profesor humano con paciencia infinita (sin duda mayor que la del propio alumno-usuario) que obliga a realizar las preguntas con mucha precisión conceptual, lo cual también es muy formativo.

Pero volviendo a la relación con la Medicina y las Ciencias de la Salud, es obvio que la IA junto con los grandísimos avances obtenidos en tratamiento de imágenes, la inmensa capacidad de las nuevas herramientas, herederos de los antiguos buscadores, para organizar y valorar ingentes cantidades de información, apoyadas por otras tecnologías, (que pueden ser decisivas en el ahorro de recursos y los modelos de gestión hospitalaria, en las pandemias, en el seguimiento de la eficacia de los fármacos, etc, transmisión de datos y no digamos nada de la Robótica, nos encontramos en una situación que sin duda nos va a deparar muchas novedades en el futuro y que no se puede desaprovechar.

Finalmente quiero resaltar que los resultados de cualquier tipo que se obtengan con Inteligencia Artificial, lo mismo que los de una mente humana, nunca serán infalibles y consecuentemente las decisiones finales, por una simple cuestión de responsabilidad, deberían tomarse por los especialistas humanos.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *