La respuesta de María de Lagarde


María de Lagarde Sebastián

María de Lagarde Sebastián es médica internista en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, doctora en Medicina y profesora asociada de Ciencias de la Salud del Departamento de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Está especializada en infección VIH y comorbilidades, desarrollando su trabajo asistencial e investigador en este campo en la Unidad de Infección VIH del mencionado hospital 12 de Octubre..

15/09/2024

¿Qué se puede esperar a corto, medio y largo plazo de la interacción de la denominada inteligencia artificial con la inteligencia humana?


Actualmente tengo un dilema. Yo me considero una médico de “Nueva Generación”, con más de 20 años de carrera profesional por delante, pero notable experiencia acumulada. La acelerada incorporación de la IA puede suponer un punto de inflexión para dividir profesionales sanitarios en líderes a la vanguardia o versiones obsoletas de la práctica médica. Y no sé dónde voy a estar.

Para entender lo que nos espera a corto, medio y largo plazo, creo que nos ayudaría reconocer las fases del cambio:

1) negación o shock: “esto es imposible que lo genere un ser artificial; la inteligencia humana no se puede replicar”

2) resistencia o miedo: “¿puede la IA suplantar al ser humano? ¿cómo reconocer un trabajo generado genuinamente por humanos o por una IA? ¿qué límites o regulaciones deberíamos implementar?”

3) exploración: “aprendamos cómo aprende la IA, cómo pedirle lo que realmente buscamos, qué recursos son útiles en mi medio y hagamos propuestas”

4) reconstrucción: “aceptemos la nueva era de la IA, integrada en la realidad humana, con nuevos horizontes”

A corto plazo necesitamos formación, lo cual implica una inversión de un tiempo valioso para conocer el mapa de aplicaciones que pueden perfeccionar nuestro flujo de trabajo; y práctica, atrevernos a probar. La interacción con los expertos en el desarrollo de la IA, un grupo avanzado de usuarios, el acceso a alguna herramienta cotidiana y la experiencia compartida entre colegas, será el primer abordaje. Después de todo, aprobar un test gracias a la IA o elaborar una presentación rápidamente con diapositivas generadas por IA, es muy tentador.

A medio plazo nos sentiremos cómodos utilizando varias aplicaciones, entraremos en fase de euforia al establecer un círculo de retroalimentación positiva donde la IA nos simplificará múltiples procesos de la vida profesional, académica y personal. Ello puede poner en peligro habilidades propiamente humanas por desuso (¿vosotros no envidiáis quien antaño diagnosticaba con solo auscultar un soplo o ejecutar una detallada exploración física?). Por otro lado, creo que, aunque la tecnología está madura, no será tan rápida la incorporación por los enormes costes, la necesidad de nuevas infraestructuras y servidores, la confrontación de objetivos de diferentes colectivos, etc. Como veis, muestro cierto escepticismo como sufridora en nuestra era digital de la continua caída de sistemas operativos, programas que se bloquean en el peor momento, virus informáticos que corrompen la información, foros de discusión acalorada en diferentes estamentos sanitarios, y un largo etcétera. Además, temo que la brecha digital nos clasifique en profesionales de primera y de segunda, según dispongamos de acceso o no, sepamos usar o no, las herramientas de IA.

A largo plazo seguramente habremos vivido alguna experiencia amarga que nos haga replantear el uso responsable de la IA, y probablemente habrá una pequeña regresión a los orígenes. Habremos de encontrar el equilibrio, donde la IA sirva para potenciar y mejorar las habilidades humanas, sin perder el foco en nuestra vocación profesional – cerca de la persona que sufre – y con mayor capacidad de intervenir precozmente. Humanizar la asistencia sanitaria con ayuda de la inteligencia artificial parece una contradicción. Confío en que no intercambiemos los papeles.

A menudo sueño con una consulta compartida con la IA, con un asistente de voz que resuma una anamnesis en tiempo real y lo plasme en un informe, lo contraste con la historia previa de la persona, sea capaz de proponer un plan diagnóstico-terapéutico y preventivo y pueda planificar una revisión en plazo oportuno. Mi tiempo mejor invertido, reduciendo el tiempo mirando las pantallas, anticipando y resolviendo el papeleo, mejorando la satisfacción de paciente y médico. A corto plazo me parece una película de ciencia-ficción; a medio plazo lo veo como una escuela de aprendizaje plagada de errores y frustración; y a largo plazo, una realidad con muchos matices. Confío en conservar mi sexto sentido, en cualquier caso, ya que la intuición pocas veces me ha traicionado.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *