La respuesta de Benjamín Abarca


Benjamín Abarca Bujan

Benjamín Abarca Bujan es médico de familia. Ha sido presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y secretario general de la Federación de Asociaciones Científico Medicas Españolas (FACME).

13/08/2024

¿Qué se puede esperar a corto, medio y largo plazo de la interacción de la denominada inteligencia artificial con la inteligencia humana?


¿Qué va a ser de nosotros en nuestra interacción con la inteligencia artificial? 

Perspectiva de un Médico de Familia

La inteligencia artificial (IA) se está introduciendo en todos los aspectos de la vida, y la medicina no es una excepción. Como médico de familia (MF) que comienza a explorar el mágico mundo de la IA, es natural preguntarse qué podemos esperar de la interacción entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana tanto a corto, medio y largo plazo. Para mí, este es un tema que cobra aún más relevancia después de mi reciente experiencia en la sesión inaugural del congreso de medicina de familia, donde se abordaron precisamente estas preocupaciones.

Hace poco más de un mes, tuve la oportunidad de asistir a la sesión inaugural de mi congreso de medicina de familia, donde se realizó una demostración sorprendente. El conductor del evento hizo una serie de preguntas a una inteligencia artificial, muchas de las cuales reflejaban el sentir de los médicos asistentes. Uno de los temas que generó más debate fue la dificultad para entender cómo la IA podría aplicarse en el día a día de la consulta de un MF. Otros, manifestaron su preocupación de poder ser desplazados por la IA y otros señalaban su convencimiento de que la empatía del ser humano es algo que, por el momento, parece imposible de replicar.

Esta experiencia me hizo reflexionar: ¿Realmente la IA puede sustituir al médico de familia, o más bien está destinada a complementar nuestra actividad?

En el corto plazo, la interacción entre la IA y la inteligencia humana en la Atención Primaria se manifestará principalmente a través de herramientas diseñadas para mejorar la eficiencia en la consulta diaria. Un ejemplo claro es el uso de sistemas de IA para gestionar la historia clínica electrónica de manera más eficaz. Podremos ver la integración de asistentes de IA en las consultas, ofreciendo recomendaciones en tiempo real mientras los médicos interactúan con los pacientes. Estos sistemas pueden automatizar tareas repetitivas, como la actualización de registros o la emisión de recordatorios para el seguimiento de pacientes crónicos.

Un ejemplo práctico: Imaginemos un sistema de IA que analiza no solo los datos clínicos de un paciente, sino también su historial genético y datos de su estilo de vida recopilados a través de dispositivos wearables. Este sistema podría sugerir un plan de tratamiento para la hipertensión que se adapte específicamente a las necesidades del paciente, mejorando así la adherencia y los resultados clínicos, o como la implementación de asistentes virtuales que, basados en IA, nos ayuden a priorizar pacientes según la gravedad de sus síntomas. De esta manera, la IA no reemplaza al médico, sino que lo apoya, permitiéndole concentrarse en los casos que requieren su atención inmediata.

En resumen, la IA actúa como un aliado que facilita la toma de decisiones y reduce la carga administrativa, permitiendo que el médico de familia se enfoque en lo más importante: el cuidado del paciente.

Con una mirada a mediano plazo, creo que podemos anticipar que la IA desempeñará un papel más activo en la toma de decisiones clínicas. Esto incluirá sistemas de IA que, alimentados por ingentes cantidades de datos, ayudarán a los médicos de familia a identificar patrones complejos y hacer diagnósticos más precisos.

Por ejemplo, la IA podría analizar datos de un paciente, incluyendo antecedentes médicos, resultados de pruebas y registros de salud digital, para sugerir diagnósticos diferenciales que podrían no ser evidentes a simple vista. Imaginemos un sistema que detecta una combinación de síntomas aparentemente no relacionados y sugiere al médico considerar una enfermedad rara que podría haber pasado desapercibida. Esto ya se ha implementado en la actualidad en la H.ª Clínica de un servicio de salud.

Sin embargo, es importante señalar que estos sistemas no tomarán decisiones por sí mismos. El MF seguirá siendo el encargado de interpretar estas recomendaciones y decidir el mejor curso de acción para el paciente. La IA, en este caso, actúa como un segundo par de ojos, ayudando a reducir el riesgo de errores y mejorando la calidad del cuidado, pero siempre bajo la supervisión y el juicio clínico del médico.

Mirando a largo plazo, la IA podría llevar a una transformación más profunda en la práctica de la MF. Es posible que los sistemas de IA evolucionen hasta el punto en que sean capaces de realizar diagnósticos completos y proponer planes de tratamiento de manera autónoma. Esto plantea una pregunta crucial: ¿será posible que la IA reemplace al médico de familia?

Creo que, aunque la IA podría asumir muchas funciones técnicas, hay aspectos del cuidado médico que son intrínsecamente humanos y difíciles de replicar. La empatía, la capacidad de establecer una relación de confianza con el paciente, y el entendimiento de las complejidades emocionales y sociales que afectan la salud son habilidades que, hasta ahora, la IA no ha logrado emular.

La IA también permitirá una atención predictiva, anticipando brotes de enfermedades y ayudando en la planificación de intervenciones a nivel comunitario. Los médicos de familia deberán desarrollar habilidades de gestión y comunicación interpersonal, y estar preparados para integrar la tecnología en su práctica diaria.

Por lo tanto, en lugar de ser reemplazados, los MF podríamos ver cómo nuestro rol evoluciona. La IA podría encargarse de tareas más rutinarias, liberando a los MF para que se enfoquen en aspectos más humanísticos del cuidado, como el apoyo emocional y la educación del paciente. Esto también podría permitir una atención más personalizada y un enfoque preventivo, en lugar de reactivo, hacia la salud.

Para que los MF puedan aprovechar al máximo la IA en su práctica diaria, es fundamental que adquieran un entendimiento básico de cómo funciona esta tecnología. Esto incluye familiarizarse con conceptos como machine learning, que es la capacidad de la IA para aprender y mejorar a partir de la experiencia, y el procesamiento de lenguaje natural, que permite a los sistemas de IA comprender y responder a las consultas humanas de manera más efectiva.

Igualmente, importante es reconocer las limitaciones de la IA. Los sistemas de IA pueden ser extremadamente útiles, pero también pueden estar sujetos a sesgos y errores. Es crucial que los médicos de familia utilicen la IA como una herramienta complementaria y mantengan un enfoque crítico y reflexivo en su uso. Además, debemos mantenernos al tanto de las normativas y principios éticos relacionados con el uso de IA en medicina, asegurándonos de que su aplicación respete siempre la privacidad del paciente y promueva su bienestar.

Como médico de familia, mi esperanza es que la IA se convierta en una herramienta poderosa que complemente nuestro trabajo, permitiéndonos ofrecer una atención más precisa y personalizada sin perder de vista la importancia del toque humano. La clave estará en encontrar un equilibrio, utilizando la tecnología para mejorar nuestras capacidades sin dejar de lado la empatía y el cuidado que son la esencia de la medicina.

En resumen, la interacción entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana en la Atención Primaria promete cambiar la forma en que practicamos la medicina, pero no eliminará la necesidad de médicos de familia. A corto plazo, la IA mejorará la eficiencia en la consulta; a medio plazo, proporcionará un soporte avanzado en la toma de decisiones clínicas; y a largo plazo, podría transformar el rol del médico, potenciando el aspecto humanístico y preventivo de la atención del MF.

Y como conclusión final, mi recomendación es que los MF que se están iniciando en la IA, deben ver esta tecnología como una aliada, no como una amenaza, deben aprender sobre su funcionamiento, mantenerse actualizados sobre las últimas tendencias y participar junto a sus Sociedades Científicas en la discusión sobre cómo debería implementarse en la práctica clínica. De esta manera, podrán utilizar la IA para mejorar el cuidado de sus pacientes, sin perder de vista el componente humano que es esencial en la medicina.


2 respuestas a “La respuesta de Benjamín Abarca”

    • Muchas gracias, Manuel, en nombre del Grupo MedicineAI, por tu comentario, que transmitiremos a Benjamín Abarca. Esperamos tenerte, a partir de ahora, entre nuestro amigos y colaboradores. Un saludo muy cordial. Si te interesa puedes contactar con nosotros, además de a través del blog, en el correo info@medicineai.es.

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